Conversaciones acerca de “Cuentos en versos para niños perversos”



Charla acerca de un clásico editado por primera vez en 1982: 
Cuentos en versos para niños perversos” de Roald Dahl. 
Por Mariela Slosse (*)
 
Izq: Edición cartoné a color        Derecha: Edición de bolsillo, Alfaguara 2013

  • La conversación se produce entre una bibliotecaria muy conservadora y desactualizada y dos niños de 11 años, uno ya leyó el libro y se lo quiere mostrar a un amigo.

[Nota: el siguiente diálogo es ficcional: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia! Las ilustraciones que acompañan el relato pertenecen a la autora del trabajo.]

Joaco: (Señalando un libro arrinconado en el estante más alto y apartado de la biblioteca)  Quiero ese.
Bibliotecaria: ¿Ese?
Joaco: Sí, ESE.
Bibliotecaria: No.
Joaco: ¿No?
Bibliotecaria: NO, ese no es para ustedes.
Joaco: Pero el título dice que es para niños. ¿Por qué no es para nosotros?
Bibliotecaria: Para niños perversos. No me parece que sea para ustedes.
Acá tienen, si quieren, Blancanieves y los siete enanitos, La Caperucita Roja de Perrault… Lleva el que quieras menos ese.
Juani: Son aburridos, me los sé de memoria. Yo quiero leer ese, para niños perversos. ¡Él me dijo que está buenísimo y que Caperucita se hace un bolso con la piel de los chanchitos!
Bibliotecaria: (Horrorizada). ¿Ven porqué les digo que ese libro no es para ustedes? No es correcto. Caperucita ni siquiera conoce a los tres chanchitos.
Joaco: Ese es el chiste, el libro tiene grácia, como cuando dice que a una de las hermanastras le cortaron la cabeza de un único tajo. Buenísimo, es divertidísimo.
Bibliotecaria: ¿De un único tajo? (Le alcanza el libro.) A ver…
Joaco: Mirá.  Y esto también es gracioso. Nosotros ya sabemos cómo es el cuento de Cenicienta. Por eso nos causa mucha gracia cuando en este libro la vemos transformada en una chica caprichosa, y maleducada. Así como a veces somos nosotros.
Bibliotecaria: Mmmm, el autor utiliza el humor como recurso.
Juani: Y así Cenicienta no nos parece tan lejana, y extraña. Parece normal. Hasta rechaza al príncipe y se casa con uno que hace mermeladas. Parece una Cenicienta más inteligente.
Bibliotecaria: Es gracioso, pero no sé si está bien. Parece que en cierta forma el autor se burla de los cuentos clásicos que ya están adaptados para ustedes.
¿No le van a ir a cortar la cabeza a nadie verdad?
Joaco: Nosotros ya sabemos lo que está bien y lo que está mal, pero nos gusta el libro porque acá algunos límites se pueden transgredir y causan mucha gracia.
Juani: (Mirando el libro). Las ilustraciones también son graciosas. Cómo la de la mamá de Jack trepando a la planta con un vestido, un delantal y un pañuelo en el pelo. Jajaja, le faltan los ruleros y se parece a mi vecina.
Joaco: No dan miedo, dan risa. Algunas también sitúan a los personajes en nuestra época. Tienen tele, secador de pelo… Caperucita aparece hablando por teléfono.
Bibliotecaria: Puede ser… Es interesante ver una versión de los cuentos maravillosos en los que las princesas no son tan indefensas. Me sorprendió esta ilustración en la que Caperucita aparece caminado con un tapado de piel … ¡que resulta ser la piel del lobo!.  El pobre no era tan feroz después de todo. Ella es feroz.
Juani: Quiero leerlo, me interesa.  Es como ver a los personajes desde otro punto de vista.
Bibliotecaria: Hay que reconstruirlos, imaginarlos de nuevo. Tengo que reconocer
que han hecho aquí un fantástico trabajo con la rima.
Joaco: Eso también lo hace divertido.
Juani: Parece que jugamos mientras leemos. Y nos da mucha risa. Escuchen esta parte:
“ Llegó por fin Caperu a mediodía
y dijo: “ Cómo estás, abuela mía?
¡Por cierto, me impresionan tus orejas!”.
“Para mejor oírte, que las viejas
somos un poco sordas”. “ ¡Abuelita,
qué ojos tan grandes tienes!”. “¡Claro, hijita!
Son los lentes nuevos que me ha puesto
para que pueda verte Don Ernesto
el oculista”…
Joaco: Te descoloca, y uno se tiene que volver a acomodar. Me acuerdo de los textos originales y por eso esto me hace reír. Yo sé que Caperucita, la original era más inocente. Por eso quiero conocer esta, es nueva.
Bibliotecaria: El autor trabaja con el intertexto, es decir, el cuento que vos ya conocés está presente de alguna manera. Vos tenés que evocarlo, recordarlo y reconstruirlo con los nuevos datos que te da el autor.
Joaco: ¡Claro! Y así nosotros participamos de este juego, no solo escuchamos o leemos de forma casi automática. Nos metemos más con los personajes y con el cuento.
Bibliotecaria: Sí, los hace participar de manera más activa. No está tan mal después de todo este libro… ¿Quieren que les lea?
Juani: ¡Sí!
Bibliotecaria:
 
“¡Si ya nos la sabemos de memoria!»,
dirán. Y, sin embargo, de esta historia
 tienen una versión falsificada,
 rosada, tonta, cursi, azucarada,
 que alguien con la cabeza un poco rancia
 consideró mejor para la infancia…”


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(*) Mariela Slosse: es escritora, socia de la Asociación EdeLij y mamá de Joaquín y Juani. La conversación acerca del libro de Dahl forma parte del trabajo realizado por Mariela para el Curso-Taller: “¿Cómo promover la lectura en niños y jóvenes?” (Resolución Nº 0221/2011) coordinado por la profesora Silvina Juri y organizado en la sede de EDELIJ (Mendoza).

1 comentario:

Ana Jiménez Díaz dijo...

Y niñas perversas......