Hablemos de libros: junio-agosto de 2011

Conversaciones acerca de "Casas y Cosas" y "Mundo en miniatura"


¡Bienvenidos otra vez a nuestra charla de café!

Por Verónica Lichtmann y Mercedes Colombo

De nuestra última charla nos quedamos con ganas de más poesía y esta vez nos sentamos a leer y a charlar alrededor de dos libros de poesía para los más chiquitos, ellos son:
Mundo en miniatura, de Diana Briones y Nora Hilb, Ed. AZ. Bs. As. 2009
Casas y Cosas, de Diana Briones y Nora Hilb, Ed. AZ. Bs. As. 2009

V: Me parece que ambos libros traen una propuesta súper interesante de acercar la poesía a los más chiquitos, tanto desde el formato –el que sea en cartoné- que ya te marca que el destinatario es un nene más chiquitín, como desde la propuesta de la poesía y la ilustración. Me parece que es realmente un primer acercamiento a la poesía de lujo!
M: Sí, porque no hay una fuerza preponderante de la rima. No es que uno diga “Ah! Es poesía porque rima”. Hay un trabajo con lo poético sin que esté tan marcado el tema de la rima. Hay un juego con la rima, pero no se propone en primer lugar. Hay una propuesta de juego con la palabra…
V: Si, yo creo que es muy original como primer acercamiento a la poesía. En general el primer acercamiento a la poesía uno tiende a asociarlo a una rima híper sencilla y a una poesía narrativa, donde claramente se cuenta una historia. Acá te pintan mundos. Son claramente entradas a mundos: a un mundo en miniatura y al mundo de las casas de animales y de las cosas. La poesía no aparece desde el contar una historia en forma de rima, si no que aparece desde un nivel de evocar sentimientos, de evocar mundos posibles, de evocar otras miradas mucho más que desde contar una historia rimada.
M: Es muy interesante esto que decís. Por ejemplo, en Mundo en Miniatura (a partir de ahora: MM) se recorre un camino de la parte al todo, se va construyendo un escenario. Mientras lo leía me hacía acordar a las secuencias de la serie Gastón Ratón y Gastoncito de Nora Hilb; esto de ir mirando algo que después se transforma en otro objeto. Este juego, como decís vos, que no es la entrada a la poesía típica, si no que es una propuesta más desafiante también desde la ilustración, en MM construyendo un mundo y en Casas y Cosas (a partir de ahora: CC) más desde la pregunta aislada, desde la imaginación y el pensamiento, desde las preguntas que un chico se puede hacer sobre las cosas.
V: A mí me hizo acordar a las preguntas de Neruda. Y es esto, todo el libro de CC son preguntas.
M: Y no hay respuestas.
V: No. Sin respuestas. Y el dibujo desde ahí es un desafío a la ilustración, porque ¿cómo hacer para no dar la respuesta desde la ilustración pero a la vez ilustrar esa poesía?
M: Sí. Ilustrar la pregunta que está en la imaginación del chico. Y es interesante cómo lo resuelven. Cada grupo de preguntas ocupa una doble página. Por un lado, en una de las páginas está el chico que se pregunta y en la otra está la imagen de lo que él o ella se está preguntando.
V: Sí. En la página de la izquierda está el mundo real del chico y el chico que se hace la pregunta y en la página derecha está ilustrado el mundo por el cual se pregunta.
M: Y hay elecciones desde la ilustración y la edición que apoyan esta construcción de dos mundos: la elección de diferentes trazos y grosores en las líneas de una y otra página, también la elección de diferentes colores para el fondo de una y otra y la decisión de situar las preguntas en la página de la derecha, en el mundo real del chico.
V: Sí, y que en la página de donde aparece el mundo por el cuál se pregunta los dibujos no están terminados, está el lápiz –pareciera de la ilustradora- completando la ilustración, está por completar el dibujo. Claramente es un mundo que está creándose, un mundo en creación. Que el chico puede seguir creándolo a través de seguir buscando respuestas a las preguntas o pensando en nuevas preguntas.
M: Sí. La ilustración en este sentido en ambos libros es muy interesante, porque en MM también el lector está construyendo constantemente. Uno se pregunta, cuando empezás a mirar… hay cosas que están por la mitad: un medio círculo constante, parte de un círculo, parte de un caracol, parte de una abeja, unas antenas….
V: Sí, siempre está el círculo y hay una intención de que se vea que es un círculo porque el resto de la página está en blanco. Entonces viene el ¿por qué?, ¿qué será ese círculo? Y a la vez es lo que le da unidad a una página con la otra. Porque desde el texto en sí, cada verso es diferente. Uno es

Gotas de rocío
Brillan como perlas;
Una hormiga corta
Hojitas de menta.

Y después pasás a

Caracoles grises
Por la hiedra trepan.
Una araña teje
Su encaje de seda.

Cada estrofa te mete en otro mundo.
M: Sí y eso es interesante para los más chiquitos. En cada doble página es un lugar donde uno puede reposar y quedarse. No es que necesitás el verso/página anterior o posterior para disfrutar y comprender cada verso en MM y cada pregunta en CC. Uno se puede detener y leer una doble página y ese puede ser un momento de poesía en sí, un momento que empieza y cierra en sí mismo.
V: Así es!. Cada doble página es un mundo en sí mismo y además hay un hilo que atraviesa y da unidad a todo el libro. Entonces se lo puede ver como un conjunto o se lo puede ver a cada doble página como un poema en sí mismo.
M: Y las últimas dobles páginas retoman todo y hacen como un cierre totalizador.
V: Sí, en los dos libros se da esa misma estructura.
M: En la ilustración y en la poesía. Los poemas que aparecen en la última página cortan con la estructura que se venía repitiendo en cada página. En MM cada verso se centraba en algún animal y lo que estaba haciendo y el verso final aparece como integrador de todas esas cosas distintas que fueron siendo nombradas:

¡Parece mentira
(me dice mi abuela)
todo lo que viste
con tu lupa nueva!

V: Y es la primer página que está ilustrada completamente, porque en las otras era la ilustración solo de lo que se veía con la lupa. Entonces recién en esta se integra la lupa a toda la ilustración y le da sentido a lo anterior y uno empieza a entender por qué la ilustración era un círculo.
M: Y en esta última página de MM uno reconoce todos los lugares donde el chico fue mirando con la lupa. Entonces todas las páginas anteriores las reconocés acá.
V: Exacto! Si uno pone una lupa en la ilustración de la última página puede ver las distintas ilustraciones anteriores.
M: Y en la última doble página de CC todos los chicos que se fueron haciendo las distintas preguntas están reunidos en la misma página y están mirando el mismo libro CC en su totalidad.
V: Y tienen como CASA ese mismo libro que están mirando y que nosotros estamos leyendo.
M: Si! Fascinante! Es decir que la propuesta desde la ilustración y desde el poema, cómo va construyendo de forma sistemática en cada página y en la última página se integra todo es muy interesante y es algo que une a los dos libros.
V: Tienen la misma estructura.
M: Y me gustó cómo en CC es va subiendo en grados de abstracción en las preguntas.
V: Sí, las preguntas sobre las casas de otros parece que surgen de la actividad que hace el chico que se pregunta: mientras se baña se pregunta por cómo vivirá una ballena, mientras anda en triciclo se pregunta por cómo será la casa de una tortuga y después apuesta un poco más y se deja a los animales y mientras la chica escribe se pregunta por cómo será la casa de un cartero para terminar en

¿Cómo será la casa
de estas palabras?
¿Cantarán desde un libro,
cuando lo abras? (…)

Como que cada vez se va a mundos más abstractos.
M: Sí, pasamos de los animales, al marciano, a las personas, para terminar en el mundo de las palabras. La propuesta de pasar al mundo de las palabras, me parece que es bellísima.
V: Sí, el final muy lindo.
M: Y las ilustraciones y los colores que utiliza Nora Hilb son increíbles.
Y también es interesante la elección de mostrar de cuerpo entero sólo a los chicos en la última doble página de MM y que al adulto no se lo vea entero, se lo ve de la cintura para abajo, como que es el mundo de los chicos.
V: ¡Es un mundo en miniatura!

¡Y no se pierdan observar en ese Mundo en Miniatura cómo unos animalitos marcan el paso del tiempo! ¡Si lo descubren nos escriben y lo compartimos con los demás!

¡Hasta la próxima!
Verónica y Mercedes
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Para los papás, mamás, chicos, docentes, etc… que quieran sumarse a conversar, recuerden que pueden encontrar los libros en la biblioteca de EDELIJ.

"Hablemos de libros"

Muchas veces, al igual que a la salida de un cine, cuando terminamos un libro nos quedamos con las ganas de hablar de él. No de contar de qué se trata como suele hacerse en las aulas, sino de compartir la sensación de lo leído con otros lectores. Compartir el impacto, la huella que dejó, lo que no gustó, lo que no se entendió, a qué otro libro o personaje nos hizo acordar… Hablemos de libros se plantea como un espacio de encuentro “a la salida de las lecturas”.

De 0 a 24 horas, de lunes a domingo, están todos invitados a entrar y participar en esta charla de café sobre libros. Por ahora, en el bar hay dos lectoras que conversan sobre algunos de los libros que llegan a EdeLIJ. Los invitamos a entrar, sentarse, pedir algo para tomar y sumarse a la conversación. Los cafés serán virtuales pero confiamos en que la conversación trascienda y deje huellas. ¡Los esperamos!

Conversaciones acerca de “Ver llover” y “Agua / Cero"

Por Verónica Lichtmann y Mercedes Colombo

¡Acá estamos de vuelta! Un nuevo año y con ganas de ponernos al día con la conversación alrededor de libros, lo haremos cada tres meses y ¡te invitamos que te sumes a conversar con nosotras!.

En este caso la conversación es en torno a dos de los libros que llegaron a la sede de EdeLij y como hace un tiempo que no charlábamos nos quisimos dar una panzada con libros de poesía:




Ver llover, Germán Machado y Fernando de la Iglesia, Ed. Calibroscopio, Bs. As. 2010

Agua / Cero, María Teresa Andrueto y Guillermo Daghero, Ed. Comunicarte, Córdoba, 2007


Verónica (V): Agua / Cero (AC) me sorprendió. Me sorprendió mucho un libro de poesía para chicos que juegue tanto con la estructura, con cómo suenan las palabras y no tanto con algo narrativo. No son poesías narrativas, no se cuenta ninguna historia sino que está como muy autorizado el jugar con las palabras, con sus sonidos y con las letras que las componen...

Mercedes (M): Y con lo visual. Hay mucho juego con lo visual, porque hay muchas cosas del significado que están en la forma. Por ejemplo, en la de…llover… Y no tienen título además. Entonces lo que te queda para referencia es o un color o un formato. Por ejemplo, yo te iba a decir ´cuando cae la lluvia´. O sea, ¿cómo te referís al poema? Tampoco tienen número de página. Ahí también hay otra cosa inusual. ¿Cómo hacés para buscar un poema? El de la página tal, el del título tal… desde ahí también hay una propuesta distinta. Volviendo al poema de

´Esta mañana de otoño

clara como gota de agua

en el patio y con la lluvia

han caído tus lágrimas”,

estás jugando con la forma de leer, estás incluso leyendo cómo tu mirada está cayendo como agua… Y en el de ´Alba ama la casa blanca´ también te confunde por dónde leer, sobre todo porque no tiene mayúscula, de repente empieza una frase sin mayúscula y entonces pensás: ¿empecé mal? ¿tendría que haber ido de ´mañanas claras´ a ´la rata Cata´ o de ´mañanas claras´ a ´Alba canta´?

V: Tiene que ver con esto que hablábamos: es un libro juguetón. Ésa es la invitación, jugar desde la estructura, jugar desde dónde empezar a leer, jugar desde todas las palabras con a, todas con e, todas con i… invita a jugar con las palabras, desde su sonido.

Acá mismo en el de la “o”, termina y abajo dice “oh! olvidé 9 acentos´. Termina y te invita a pensar cuáles son y cambia completamente si es “lo corto o lo robo´ o ´lo cortó o lo robó”. Me parece que te invita a esto, a volver a leer y divertirte.

M: Sí, esa propuesta me gusta porque a veces a uno le cuesta acercarse a estos poemas que te desestructuran porque decís ¿dónde está la poesía? porque estás acostumbrado a “uno de rima”, pero poder conectarse con esto del juego de la palabra es muy interesante.

V: Y es un juego muy en serio. No es un juego donde todo vale sino un juego donde de verdad hay poesía. Se usan las palabras desde su sentido.

Por ejemplo, el de ´Había, había una, había una vez….´ para mí le da una vuelta de tuerca a eso porque juega con ir agregando y quitando una palabra, pero el camino de vuelta desarma tanto de significado todo y le da otra vuelta que lo vuelve súper interesante.

(…) ¨Había una vez un perro viejo y torcido que lloraba a mares” (…)

y después empieza para atrás

“A mares lloraba el perro viejo y torcido que una vez había. Lloraba torcido y viejo el perro porque no había mares¨ (…)

Cada una te mete en una historia nueva.

M: Sí. ¿Y te parece que el que la palabra perro esté en rojo, en el medio, es un juego o hay otra cosa? Porque juega mucho con los colores. ¿Habrá algo que está resaltando? A mí me queda esta pregunta…porque no sé si me está llamando a mí la atención sobre algo o es parte de que es una boca de perro y esa es la lengua o eso es una boca abierta. Porque en todas las poesías de este libro hay un juego con el color, en la letra. Como que la letra es importante en sí.

V: Yo sólo lo vi a eso en donde es todo con a, todo con o…

M: Pero está en casi todos….

V: Para mí no quieren decir nada. Sólo un juego, pero puede ser…. El de “Había” es uno de mis favoritos.

M: Uno de mis favoritos es el de la lluvia.

V: Bueno este nos sirve para enganchar con el libro Ver llover. Podría estar tranquilamente en Ver Llover (VL).

M: Totalmente. Porque VL está escrito con todas las líneas en vertical, para abajo, todo el tiempo. Y otra cosa que me llamó mucho la atención de AC y me hizo acordar en seguida de VL es el tema de los ojos, porque en VL está la lluvia y está el ojo.

V: Sí, la mirada.

M: Sí, está la mirada, pero específicamente hay mucho del ojo.

V: Bueno VL tampoco tiene títulos. Y a mí me resultó un desafío divertido pensar por qué estaba estructurado de la manera en que está estructurado y encontrarle cierta estructura porque tiene ciertas divisiones en el medio.

M: Tiene como unas mini portadas que van introduciendo distintos colores, que podrían ser los colores del arco iris.

V: Está esta en blanco, negro y gris y todos esos poemas están acompañados por una franja de lluvia gris, el rojo y todos acompañados por una franja de lluvia roja… Y trataba de ver si tenían algo en común los distintos poemas que estaban dentro de esos capítulos de colores. Y eso yo no lo encontré, pero no sé, quizá tendría que volver a leerlo varias veces más.

M: Si, yo también traté de ver eso y, por un lado, iba viendo el arco iris. Y a veces traté de ver algo más como desde las emociones. Entonces… en donde está todo en lluvia en blanco, negro, gris, me parecía ver poemas más asociados a la lluvia como problema, esto del tornado, esto de la lluvia que no te deja salir a jugar… Pero bueno a lo mejor es más un deseo de encontrarle esa unión…

V: Sí, porque yo iba por ese lado pero después había otros que me no me cerraban. Por ejemplo, el Rojo me desconcertó, no tenían mucho en común unos con otros, dentro del Rojo. Y a la vez algo que me gustó de la estructura es que en cada uno de los capítulos hay una página que es toda lluvia del color del capítulo y una frase chiquita que a la vez se une con las otras portadas de cada uno de los distintos capítulos.

M: Sí, ¡eso me encantó!

V: Por ejemplo, tenés en el Gris

“Si la lluvia es cruenta, será una tormenta.”

Y después tenés que llegar al rojo…

M: “Si la lluvia es dura será mojadura¨

V: Y así se va continuando… Y son como distintos versos de un mismo poema a lo largo del libro.

M: Sí, y es como decías vos, es muy evocativo de todo lo que le pasa a uno con la lluvia, los distintos tipos de lluvia, qué le pasa a uno cuando está dentro de la casa y no puede salir a jugar, qué pasa con la tormenta, cuando llueve y estás en el auto… Todas las cosas alrededor de la lluvia y a mí asociar los colores a las emociones me pareció, justamente, que la lluvia te puede generar un abanico, un arco iris de emociones. Que de hecho el color de la tapa mezcla todos los colores que después se desgranan, como si estuviera desgranando todas las cosas que uno puede sentir cuando llueve. Entonces la lluvia es de todos los colores pero adentro la desgrano, la desmembro. Yo creo que una de las cosas muy lindas del libro es el tema del color y la sensación que te da el rayado para abajo que está constante en la tapa, en las guardas y en todas las páginas…

V: Le da mucha unidad al libro. Y los poemas me parecieron como que se animaban a generar cosas distintas. Está desde el disparate del que caerán

(…)

“un gran chaparrón,

caerán pingüinos,

sapos y lagartos,

arañas y mirlos,

ratones, conejos”

(…)

es el disparate completo hasta uno hiper reflexivo y filosófico como “Estos ojos…” a uno más de crítica social de ver un chico descalzo caminando por la lluvia.

M: Y a uno bien evocativo como el del poema sobre los ruidos que genera la lluvia cayendo sobre el auto. Logra imágenes muy distintas… todo un libro sobre la lluvia. Y me gustó mucho esto que logra el libro: hablar de distintas formas de lluvia, como poder reflejar que hay muchas formas y muchos días distintos de lluvia: un día que llueve con sol, un día que llueve como blando que es verdad que salís caminando y no te importa salir y caminar bajo la lluvia, la garúa, un día que llueve y que el cielo se viene abajo. Y me encantó eso, es un libro que te invita a parar y a pensar en los distintos tipos de lluvia. Si a uno le gusta la lluvia es un libro que te hace recordar todo lo que pasa cuando llueve.

V: Sí, con el Ver llover. Es Ver llover, y sentir llover, porque a veces la lluvia te provoca euforia, a veces te provoca depresión, a veces reflexión…

M: Y a veces miedo, como un tornado… la fuerza de la naturaleza. Es muy amplio, es realmente un arco iris de emociones. Y en ese sentido quizá está bueno volver a ver que lo que nos traía de AC a VL era el agua, la lluvia, pero en AC la lluvia es claramente un hilo que atraviesa todo…

V: En AC para mí el hilo, lo que une a todo es el jugar, no es tanto con el AGUACERO, sino con el Agua Cero con el dividir las palabras y como Agua y Cero se integran en un Aguacero y divertirse desde eso, desde cómo están formadas las palabras, cómo las puedo desarmar y las puedo rearmar inventando una nueva historia.

M: La verdad que da para seguir hablando… ¿qué te parece Vero, si esperamos a ver si alguien más se quiere sumar a la charla?

V: ¿A ver?

Conversaciones acerca de “¿Por qué?” y “¿Por qué se rayó la cebra?

Por Verónica Lichtmann y Mercedes Colombo



Esta vez, nos animamos a conversar sobre libros que en realidad no se ubican formalmente dentro de la literatura infantil y juvenil. Sin embargo, creemos que vale la pena hablar de ellos, leerlos, explorarlos, porque forman parte de la amplia oferta editorial de libros para chicos. Se trata de dos libros informativos: “¿Por qué?” de Lila Prapp, de la Editorial UnaLuna; y “¿Por qué se rayó la cebra? y otras armas curiosas que tienen los animales para no ser devorados”, de Carla Baredes e Ileana Lotersztain, de la Editorial Iamiqué.


M: Lo que me gusta del primer libro es que ya visualmente uno se da cuenta de que es un libro destinado a los más chicos porque se centra, en cada doble página, en un solo animal, que aparece dibujado en el centro ocupando casi todo el espacio. Y los dibujos están hechos con líneas gruesas como si estuvieran hechos con crayón y son esquemáticos y simples como si los hubiera dibujado un chico. Además del dibujo, aparece una pregunta que inicia con un por qué para cada animal y varias respuestas posibles divertidas. Como si el centro no estuviera puesto en respuestas científicas y verdaderas, si no en animarse a generar hipótesis. Apunta a que el chico pueda inventar y dar una explicación a, por ejemplo, por qué la cebra es rayada. Juega con la curiosidad como primer momento de la ciencia.
V: A mí también me parece que apunta a chicos más chiquitos, de 3 a 5 años, y que tiene como un tono “juguetón” que también lo veo en el otro libro de Iamiqué. Pero en el de UnaLuna, lo veo más desde el formato, y en el otro más desde la manera en que presenta la información, la forma en que está escrito. En “¿Por qué?” hay cosas que me parecen muy simpáticas, pero que me desconciertan también y que no sé a un chico cómo le pueden resultar.
M: Por ejemplo, ¿cuáles?
V: Que la pregunta no está siempre en el mismo lugar de la página ni tiene la misma tipografía y más grande que el resto de los textos, ni hay ningún dato para encontrarla. A veces, tenés que leer todas las respuestas para recién encontrar cuál era la pregunta.
M: Sí, la pista que usé para encontrar la pregunta era los fondos, porque la primera tiene un fondo más claro y me despistó que ya la pregunta para el segundo animal tuviera un fondo negro.
V: Me parece que la organización de cada página da una sensación de desorden.
M: Es verdad, pero creo que salvo lo de la pregunta, que es importante que se ubique, está bueno porque no es un libro que se tenga que leer linealmente. Sí es importante poder ubicar la pregunta, porque hay que empezar siempre por ahí, todo cobra sentido a partir de la pregunta. Pero después es un libro que no te pide una lectura lineal, se pueden leer las respuestas del libro y podés ir inventando otras vos. Ese desorden podría ser funcional a lo que se quiere lograr.
V: Sí, y está bueno que ya desde la primera página te avisan que una de las explicaciones que van a dar es la respuesta científica a la pregunta, y que uno la puede identificar porque viene acompañada por una estrellita, eso aclara. Aunque la explicación científica en sí en varios casos es más amplia que la respuesta y eso, para mí, confunde. Te descentra de la pregunta inicial del por qué. Por ejemplo, en el caso de por qué lloran los cocodrilos, en la respuesta científica agregan que existen desde que los dinosaurios vivieron en la Tierra y habla de sus costumbres. Me parece que eso está demás.
M: Sí, en este sentido, las respuestas científicas son muy variables con respecto a la información que dan de un animal y otro, porque el de la jirafa, por ejemplo, sí está centrado únicamente en la pregunta del por qué las jirafas tienen cuellos largos.
V: Creo que el punto fuerte de “¿Por qué” es esto que vos decías del juego, del despertar la curiosidad y animarse a hacer hipótesis sobre rasgos de los animales.
M: En “¿Por qué se rayó la cebra? y otras armas curiosas que tienen los animales para no ser devorados”, que yo diría que sí es para chicos más grandes, no hay un juego con las respuestas, no se pretende que se inventen respuestas si no que lo lúdico está dado, entre otras cosas, por las caricaturas, que plantean como una mini historia paralela a la explicación, y por algunas referencias a cosas muy argentinas, como “Yo te avisé (y vos no me escuchaste)” (letra de una canción), que no sólo introduce la parte de animales que tienen colores fuertes a modo de aviso de que son peligrosos sino que también hace una referencia divertida a “Los Fabulosos Cadillacs” (grupo de Rock argentino)
V: Sí, me parece que son dos propuestas bien distintas de acercar la ciencia a los chicos. La de Iamiqué ya desde el comienzo, cuando presentan el proyecto editorial, queda claro que la intensión es mostrar que la ciencia no muerde. Y en todo el libro, se ve claramente las ganas de acercar, de poner en un lenguaje accesible y con explicaciones super claras aspectos de la vida de los animales que a los chicos seguro les van a parecer muy interesantes. Es clave el contenido a transmitir. En cambio en el otro, es más fuerte la propuesta de juego a partir de ciertas preguntas sencillas sobre los animales.
M: Y hay otro aspecto del juego que me encantó del libro de Papp, es que te propone en la guarda inventar nuevos animales a partir de la fusión de dos animales.
V: Sí., ya es una pista de que el libro va a tener un tono más bien lúdico y no va a ser un tradicional libro informativo sobre animales.
M: Y volviendo al libro de Iamiqué, lo que me gusta es que hay un planteo que estructura todo el libro que es entender los porqués desde la evolución y situar al ser humano dentro de eso. Y así, en cada capítulo, se habla primero del cómo sucede entre las personas el aspecto del que se va a hablar y después qué sucede con los animales. Por ejemplo, cuando se va a tratar el tema de las armas secretas de cada animal para defenderse de los animales que los atacan, se explica primero cómo los hombres empezaron, como estrategias para defenderse de sus enemigos, a camuflarse a través del color de sus ropas.
V: Sí, el libro tiene una estructura ordenada. Se pueden leer páginas sueltas sin ningún orden, pero también hay una coherencia interna y partes que podrían ser como capítulos. En ese sentido, me parece interesante ir adentrando a los chicos en los libros de información. El paratexto ayuda mucho a entender y la organización interna del texto también va dándole pistas a los chicos de dónde poner su atención: hay subtítulos, palabras resaltadas en negrita,… aspectos que van formando a los chicos como lectores de este tipo de textos. La verdad que las dos propuestas editoriales me parece que cumplen con este objetivo, aunque de manera diferente.
M: Lo que sí se extraña son las imágenes reales que a los chicos tanto les gustan.
V: Sí, no solo porque a los chicos les gustan, si no para mostrar un modelo real de lo que están hablando. Es raro que no aparezca ninguna imagen de algunos de los animales nombrados.
M: Las caricaturas son divertidas y los dibujos son muy lindos, pero creo que es importante que un libro informativo, ya sea para los más chicos como para los más grandes, tenga algunas imágenes reales.
V: Hay otros de la Editorial Iamiqué que me parece que son para chicos más pequeños, como los destinatarios de “¿Por qué?” y que sí tienen imágenes de animales, los de la Colección Animales por fuera.
M: Sí, en eso se nota que la editorial está creada y dirigida por dos científicas, una bióloga y una física, y que esta intención de acercar la ciencia a los chicos de una manera entretenida atraviesa toda su oferta editorial.
V: Conmigo lo lograron. ¿Con ustedes?


Conversaciones acerca de "La decisión de Teodoro" y "Ruidos bajo la cama"


• En este caso la conversación es en torno a dos libros que llegaron a la sede de EdeLij:
“La decisión de Teodoro” de Irene Singer (Colección Líneas de Arena, Calibroscopio, 2006) y “Ruidos bajo la cama”, de Mathis (Adriana Hidalgo Editora, Colección: Pípala, 2009)

Por Verónica Lichtmann (V) y Mercedes Colombo (M)





V: - Me parece interesante elegir estos dos libros para charlar porque ambos tratan el tema del miedo en los más pequeños y de una manera literaria interesante.
M: - Y además logran tratarlo de formas bastante distintas. Desde la ilustración, el lugar del adulto...
V: - Y el enfoque. Uno elige darle una vuelta humorística y el otro más desde lo onírico, ¿no?
M: - Eso se refleja mucho en los colores y el tipo de estética que usa cada ilustrador.
V: - Sí, La decisión de Teodoro tiene ilustraciones menos definidas y juega mucho con los colores, las luces y sombras y, en cambio, Ruidos bajo la cama tiene ilustraciones muy definidas y juega con cuatro colores nada más: - el negro, el celeste, el blanco y el naranja.
Me gusta mucho el juego que hace La decisión de Teodoro con la retirada de tapa (o guardas), donde son las mismas ilustraciones al comienzo y al final, pero en el comienzo es con un fondo negro y al final con uno blanco... como que el miedo quedó atrás.
M: - ¡Si! Y hablando de sentimientos, a mí me gustó ver cómo desde la ilustración transmiten los sentimientos de los protagonistas de forma diferente: el tipo de ilustración en Ruidos es como más plana, más unidimensional, donde se busca transmitir el sentimiento a través de los ojos. En cambio en Teodoro al haber juego con distintos materiales y colores, los sentimientos de Teodoro están expresados en toda la página, en la ambientación.
V: - No me había dado cuenta lo de los ojos en Ruidos. Es cierto, y fíjate que las imágenes de la retirada de tapa son ojitos.
Creo que algunas de las ilustraciones de Teodoro pueden dar miedo al chico, como que buscan más la identificación desde el miedo y en Ruidos hay más como un guiño cómplice.
M: - Totalmente... y el lugar del adulto en consonancia con este modo de plantear el miedo cambia en cada libro, ¿no te parece?
V: - Sí, en Teodoro aparece un adulto comprendiendo el miedo y dando refugio al chico, desde albergarlo en la cama, prenderle una lucecita o acostándose al lado de su cama.
M: - Y en Ruidos el papá no está acompañando al chico, es más, aparece como retándolo por los ruidos que hace y es el chico que, en diálogo con el monstruo, lo pone al adulto como su salvador ...
V: - Aparece el padre como figura protectora, pero desde que es más poderoso que el monstruo, y es un padre que no da lugar al miedo del chico, ni a la posibilidad de que exista un monstruo.
M: - Sí, es el chico el que enfrenta solo su miedo. Dialoga con él y acude a la imagen del padre (que aparece sólo como una sombra) como un recurso de él para superar y combatir el miedo.
V: - Si, me parece que es ponerle forma al miedo. Esa estructura que se repite en la que el chico le va preguntando al monstruo “¿y qué más?” creo que apela a definir al monstruo y al miedo, a ponerle forma y así "combatirlo". En cambio en Teodoro, los monstruos son indefinidos (y en eso me gusta mucho el juego que hacen las ilustraciones) y lo que toma forma son los recursos que usa el chico para dejar de tener miedo. Y el hecho de que al final termine con la misma frase que aparece como subtítulo al inicio del libro: - “voy a dormir solo esta noche”, hace que sea algo como recursivo, que no se sepa bien si dio resultado.
M: - Y si te fijás en ese subtítulo, aparecen los ojos, al igual que en Ruidos, como hablando y mostrando los sentimientos de Teodoro.
También me gusta la elección en Ruidos de UN monstruo definido con el que el chico dialoga y logra, como decís vos, ponerle forma sin mirarlo -ya que nunca mira debajo de la cama-, combatirlo y ahuyentarlo. Y, en cambio, en Teodoro hay variedad infinita de monstruos, bichos y figuras indefinidas que llenan el espacio de su habitación y que sólo se van cuando el papá o la mamá aparecen. Sólo en las escenas en que ellos están aparece la habitación de Teodoro tal cual es, con sus juguetes y sus colores....
V: - Sí, me parece que ambos libros ponen en palabras e imágenes los temores de los chicos (uno desde un enfoque más poético, tal vez, y el otro desde uno más humorístico) pero desde una forma literaria. No a modo de manual para combatir los miedos de sus hijos, si no metiéndose en el tema y contando una historia con eso. En ese sentido me parece que ambos son lecturas muy interesantes para compartir con los chicos e ir mostrándoles cómo los libros hablan de cosas que nos pasan, nos ayudan a ponerle forma a nuestros temores y sentimientos....
M: - Además hay muchos guiños en la ilustración de cada libro, para ir descubriendo cosas con los chicos. En ambos el paso del tiempo no sólo es consecuencia directa de dar vuelta las páginas..., hay otros elementos que van marcando el transcurso de la noche. Cuando los descubran, los invitamos a que lo compartan con nosotras en este espacio. ¡Los esperamos!


Conversaciones acerca de “Cuento de no creer” y “Todo lo que es Juan”

En este caso la conversación gira en torno a dos libros que llegaron a la sede de EdeLij: “Cuento de no creer” y “Todo lo que es Juan” de Istvansch, AZ Editora.


Por Verónica Lichtmann y Mercedes Colombo



V: Me gustó mucho Cuento de no creer, me parece que le da una vuelta interesante a los libros para chicos que quieren introducir vocabulario pero haciéndolo en un contexto que le da sentido, ..

M: A qué te referís?

V: A estos libros que quieren enseñar a los chicos los conceptos de arriba y abajo, izquierda y derecha, los sentidos,... Éste libro es sobre las vocales y los sentidos pero metidos en una historia muy divertida.

M: Sí, estoy de acuerdo. ¿Y no te parece que el autor en Todo lo que es Juan, busca lo mismo pero lo hace de una forma distinta? Voy a que es una historia un poco más lineal, una persona que va de un lado a otro y el lector solo lo va siguiendo desde su casa a su lugar de trabajo. En Cuento de no creer hay más personajes que se van sumando a lo largo de la historia, es una historia de encuentros y desencuentros.

V: Sí, a diferencia del otro, Cuento de no creer toma la estructura del cuento tradicional y juega con eso. Eso es otra de las cosas que me gustaron mucho, le da una vuelta graciosa a los cuentos tradicionales.

M: Y además de graciosa, tiene en común con Todo lo que es Juan algo que te sorprende que es la aparición al final, en ambos libros, de ciertos personajes que no te esperás. (No les vamos a decir quiénes son… vayan a buscarlos!!)

V: Me gusta la apelación al lector que hay en los dos libros, como en el de Juan, por ejemplo, que te pregunta de qué pensás que trabaja el protagonista. Y también la presencia activa del escritor como personaje que aparece en el de Cuento de no creer. Me encanta que en el medio de una estructura de cuento tradicional, aparezca la frase “yo me huelo algo mal y como autor decido hacer algunos cambios (no en vano tengo el sentido del olfato)”.

M: Sí, con respecto a esa frase, me hace dudar de si es un cuento para chicos o para más grandes porque, ¿no te parece que tiene un sentido interesante esto de poder jugar con el tema del olfato? Y eso solo lo capta alguien un poco más grande. Creo que este libro, a diferencia de Todo lo que es Juan sí lo pueden disfrutar y está escrito también para gente más grande. Habla de los sentidos (gusto, olfato, vista…) y juega a la vez con el doble sentido de las palabras.

V: Sí, está bueno. Y algo más de lo que me parece que tenemos que hablar es de las ilustraciones. No parecieran ser del mismo autor, ¿no te parece?

M: Sí, las que buscan una semblanza con el cuento tradicional son medio una caricatura, pero respetuosa, no irónica. En cambio en las del libro Todo lo que es Juan hay todo un trabajo con el campo visual, una mirada fotográfica sobre lo que sería el plano de una ciudad.

V: Algunas hasta son fotos satelitales de la Tierra.

M: Sí, pero el plano de la ciudad es como un croquis en el cual Juan se va movilizando de su casa al trabajo.

V: Esto de ir ampliando el campo visual me hace acordar al libro Zoom.

M: Sí, de un autor que se llama muy parecido, ¿no?

V: Sí, pero no es el mismo. El de Zoom es el húngaro Istvan Banyai y el de estos dos libros es Istvansch, argentino. En estos libros que nombramos, los dos son tanto autores como ilustradores. ¡Me encantan! ¿Y a vos?



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